Pardesivil es el primer pueblo del Municipio, en el extremo norte, y junto con sus vecinos de La Cándana y Sopeña, era la puerta del medieval ´Concejo del Curueño´, limítrofe con La Vecilla, que pertenecía a ´La Encartación´. Pardesivil significa \"Villa del paraiso\" y esta situada a unos 38 kilometros de la ciudad de León, entre Santa colomba de curueño y La Vecilla, limitando con La mata y Sopeña de Curueño. Varias casonas solariegas, con escudos heráldicos indican apellidos de hidalguía, representantes o colaterales del señorío de los Guzmanes. Se encuentran aún en las paredes de Pardesivil, y se dice que sus últimos ´señores´ poseían un batán para el trabajo del lino. La ribera es aquí visible, en la suavidad del terreno y en la presencia del adobe. Una airosa iglesia de piedra es la excepción, por su espadaña de alto vuelo, y celebra fiesta mayor en honor al popular ´San Chupo´, el día primero de septiembre. Pardesivil es, por tanto, una feliz simbiosis de historia y belleza. Resplandor de la luz en el océano del verde.
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Hay
otros dos vestigios del pasado de especial importancia:
El
primero es la localización de sus antiguas Ordenanzas de pueblo,
documento valiosísimo para conocer su organización. Son del año 1.723, y
describen un mundo rural que estaba entonces en plena vigencia. Con la
consabida meticulosidad, detallan las Ordenanzas los deberes y derechos de los
vecinos y de los forasteros. Organizan los trabajos comunales, dan normas para
los privados, se ocupan de Regidores, Veladores, Fieles, fronteras, cotos y
derrotos, veceras, hacenderas y penas.... Es un auténtico placer leer estas
antiguas Ordenanzas para el común, en contraste con el actual individualismo,
el desprecio a toda regla y autoridad... Fueron recogidas por Gregorio Boixo,
quien envió una copia al Ayuntamiento de Santa Colomba, e incluso las puso en
la Red, en noviembre de 2.001.
El segundo vestigio son las ruinas de una
edificación que se eleva en la loma izquierda del río Curueño. Conserva paredes
rectangulares y espadaña, aunque perdió el tejado: Es la antigua Ermita de
San Tirso, San Blas y San Nicolás, bajo cuya triple advocación persistió
durante siglos. Su historia es azarosa, como ocurre siempre con las ermitas, en
muchas ocasiones núcleo de parroquias posteriores, o lugar de culto para varios
pueblos del contorno. En este caso, la ermita fue compartida por Pardesivil,
Sopeña y La Mata, y en su solar tenía base la famosa ´Cofradía de San Tirso´,
quien parece haber sido su santo principal. En el deslinde moderno, la ermita
quedó en terreno exclusivo de Pardesivil, aunque es probable que antiguamente
fuera de propiedad mixta, y a efectos eclesiásticos se consideraba Hijuela de
la parroquia de La Mata.
La revista de este pueblo se ocupa de ella, en varios de sus números, y
concretamente en los 77, 80, 81 y 82, mediante el aporte de muy interesantes
noticias, y la propuesta de una mancomunada restauración, antes de que el paso
del tiempo deteriore su fábrica, de modo irreversible. Es una prueba del
aprecio de las gentes por este enclave de piedad popular. Una recuperación tan
entrañable, como históricamente necesaria.
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